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Ayer vi “Dogs of war”

Estimado lector: suponga por un minuto que usted es un mercenario con experiencia y que un cliente lo contrata para llevar a cabo un golpe de estado en África ¿Cómo lo haría? Esa pregunta es un buen resumen de este filme. Christopher Walken interpreta a Jamie Shannon, quien tiene experiencia profesional en ataques en el extranjero (y amigos bajo tierra por ésto) . Seguro conoce a este actor. Hace tiempo vi una entrevista suya en el Actor’s Studio, donde contaba que su peculiar aspecto es también su insuperable ventaja laboral: cuando un productor buscaba a alguien “que se vea como Walken” sólo podían acudir a él. Aquí su expresión intensa sostiene a un personaje completamente enfocado a la tarea, con la intensidad de un poseso y la rigurosidad de un cirujano. Parece aquí el tipo de persona capaz de levantar un puente con una lata de leche condensada, media cebolla y un tenedor.

Es un filme relativamente viejo, justo del año ochenta. Walken, Tom Berenguer (el amigo y compañero del protagonista) y el gran Ed O’Neill (el mercenario que no se une a la misión porque su esposa no lo aprueba) se ven jovencísimos, en sus treinta apenas.
Como le contaba al principio, el filme es sobre la preparación y ejecución de un golpe de estado en África. Esto se muestra con atención a los detalles y muy convincentemente: desde el casting (pinta de militares, lejos de los bíceps varicosos de Stallone) el contrato, la visita de reconocimiento, el reclutamiento, la compra de armas en el mercado negro y su traslado a destino, etc. Aquí la idea parece ser el realismo: “Dogs of War” está basada en un libro de ficción homónimo de Frederick Forsyth, y la historia dice que el autor se hizo pasar por alguien que preparaba un golpe de estado en Guinea Ecuatorial con 250.000 dólares de presupuesto (el precio de un Hummer), para conocer el mundo que describe. Si la historia no fuese cierta, al menos lo parece.

Me gustó este filme, lo disfruté bastante. Lo que eché en menos es un poco menos de adorno heroico en la ejecución del golpe. Para mantenernos interesados en el protagonista y su misión, el filme omite convenientemente lo que es quizá la característica principal de los golpes de estado, más aún que el cambio violento de gobernantes: la infamia y el crimen. Desde el principio de la historia hasta hoy mismo las guerras de conquista (de cierta forma traicionera un golpe es eso precisamente) están acompañadas de matanzas y violaciones que vuelven aún más espantoso el ejercicio de la violencia ¿Cree usted que un equipo de mercenarios llevaría a cabo una misión así sin robar ni violar a destajo? Yo no.

Roberto Suarez Perez

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