Ayer vi “Mi último round”

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Después de mucho tiempo vi este filme en televisión. No es la mejor de las plataformas, lo sé, pero fue la más conveniente dadas las circunstancias de su servidor. La vi y se me ocurrieron varias cosas que paso a detallar.

Primero le cuento el argumento: cuenta la historia de Hugo, quien vive una vida común como un joven común en una ciudad pequeña de la araucanía. Vive abrigado permanentemente (en esas tierras hace frío y llueve mucho), tiene una novia y un perro, al cual saca a pasear: pero un conductor imprudente atropella a su perro. El primero que se acerca a socorrer al perro no es Hugo, sino el boxeador amateur Octavio, quien estaba en su gimnasio, cerca. Bruto, duro y proletario, el boxeador hace algo inusual y de grandes consecuencias: le roba un beso a Hugo, y así ambos se enamoran. Para poder vivir su amor lindo y tierno ambos huyen juntos a la capital, pero cargan una doble sentencia: además de ser una relación prohibida, tanto daño ha sufrido el boxeador que si no abandona los guantes morirá.

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Lamento profundamente haber visto este filme en televisión, ya que tiene una fotografía bellísima que dibuja un mundo (la provincia y la capital aunque diferentes, iguales en ésto) lleno de sombras, suciedad, marcas y desgaste. A través de la composición, los realizadores enfatizan la soledad y tristeza de los personajes, como si en el mundo de este filme las únicas alternativas que ofrece la vida fuesen el dolor, la falta de alegría y la muerte. Imagínese, ver un espectáculo visual así en televisión, en definición estándar y con problemas de sintonización. Si ha leído los anteriores post (desde ya le agradezco) podrá ver que su servidor suele cometer errores así de grandes.

El filme cuenta con excelentes actores, con trayectoria en la utopía conocida como Cine Chileno: ahí está el protagonista de “Taxi Para Tres”, allí la actriz que compartió pantalla con el gran Rutger Hauer, aquí la gran Tamara Acosta (eterna pareja en pantalla de Daniel Muñoz), etc. Un casting de nombres conocidos, pero impecables. Técnicamente el filme no muestra fallas, testimonio de la madurez de un cine al que no le permiten transformarse en industria, y su diseño de producción es en extremo coherente. La historia que narra es interesante también, y la forma de narrar también, privilegiando la emoción mientras evita convertirse en un melodrama. Da gusto ver filmes a este nivel: hechos así, su éxito o fracaso como narraciones depende más de las elecciones de los realizadores que de la falta de experiencia o recursos.

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Y como no todo podía ser perfecto, déjeme contarle algo sobre una elección que tomaron los realizadores que me causó extrañeza: cuando los personajes hablan, en especial sobre sus sentimientos, la cámara se aleja de ellos ¿Recuerda aquel filme “Jade”? Era otro más de aquellos thrillers noir-eróticos que crecieron a la sombra de “Bajos Instintos”, aquí con David Caruso (el pelirrojo de la no muy respetable CSI-Miami), la muy bella Linda Fiorentino y Chazz Palmintieri. Luego de la intriga, al final (spoiler) el protagonista se entrevista con el mafioso para rogarle por la vida de la mujer, sin saber que ella ya lleva tiempo muerta. Es una escena sobre una conversación en una oficina, pero de gran peso emocional: el héroe está destruido y se ofrece por completo a cambio de algo que no puede tener. Tras los necesarios planos de ubicación y contraplano, la imagen se sostiene en la vulnerabilidad del protagonista, sin escapar de lo doloroso de su situación, un plano medio que es como un fusilamiento. Sé que comparar un filme chileno con uno estadounidense (ni más ni menos que de William Friedkin) es comparar peras con manzanas, pero ¡Cuanto habría ganado “Mi último round” con acercar la cámara a los personajes! Toda la emoción que construyó el filme con sus decorados y sus peripecias se pudo haber desarrollado extraordinariamente con sólo acercarse un poco más a los actores. Son excelentes actores y la historia está muy bien, el material estaba allí. A pesar de ésto la perspectiva elegida es la de alguien ajeno, como si un visitante ocasional viera pelear a los vecinos a través de una puerta entreabierta.

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Me frustró esta elección, creo que le quitó potencia a un filme de por sí potente. Pero después me puse a pensar ¿Qué pasó aquí? A través de la historia de este romance homosexual triste y trágico se tratan varios temas importantes: el peso del “deber ser” social contra el amor, la doble vida, la forma inherentemente sombría del ser chileno, la dificultad para establecer relaciones, la pobreza, el prejuicio, los componentes disfuncionales del ser masculino (la emoción suprimida, la violencia, la necesidad de establecer supremacía). Todos estos componentes son de cierta forma propios del ser nacional: el chileno es prejuicioso, el chileno vive de acuerdo al deber-ser, el chileno no sabe como amar, etc. Así que podríamos decir que este filme es crítico de esta forma de ser y vivir. Si lo piensa, querido lector, el título no hace referencia al (spoiler) combate final del amor del protagonista, sino a un round metafórico del héroe: la última vez que amó y sufrió, reencontrando su identidad en el camino, terminando con las manos vacías y en silencio. No creo, por lo tanto, que sea un film sobre la naturaleza del amor homosexual, sino sobre el amor trágico. Es como si en este país y en estos lugares (el sur y mi lado de la capital) el único amor posible fuese el que termina mal.

¿Y qué tiene que ver todo ésto con mostrar de lejos a los personajes cuando sienten? Bueno, quizá pecó el realizador de lo mismo que retrataba: al mostrar un mundo donde la emoción no tiene espacio evitó mostrar la emoción. Sé que no está bien juzgar un filme por lo que pudo haber sido, pero “Mi último round” pudo ser extraordinario con una pequeña elección. Por ahora fue lo que es, un buen filme.

Roberto Suarez Perez

Ayer vi “Hostel III”

hostel-part-3-01Es sorprendente este filme. Si algo le ha enseñado la experiencia a su servidor es que una tercera parte de un filme de terror que se ve como este filme se ve, hecho en video y con actores desconocidos, debe ser pésima. Más que mal, ya he caído en esta trampa muchas veces. Pero no, fíjese, aquí no se cumple la regla. Ahora le cuento porqué.

hostel-3_440154Cuenta la historia de Scott, quien se va a casar y sale un fin de semana con sus amigos “a jugar golf”. Sus amigos realmente tienen otros planes y lo llevan a Las Vegas para hartarse de alcohol y prostitutas, pero él no quiere ser infiel a su pareja. Y si ha seguido esta serie, querido lector, sabrá lo que aprenden los calaveras del mundo: que esa es una mezcla peligrosa y que cosas malas pasarán cuando se pierda la conciencia.

hostel-part-3-05Es cierto, este filme se ve como aquellos que pasan a medianoche en un canal perdido de cable: se ve barato. Hay algo en la definición de las imágenes, en la profundidad de color y en la forma cómo se ven las luces altas que delata un soporte económico. Pero ¿Sabe algo? Estamos ya en el 2015 y esas distinciones ya no significan mucho: cámaras baratas, programas de edición pro que corren en laptops, luces led. La barrera económica para la realización cinematográfica casi ha desaparecido, y si algo nos enseñaron los italianos, Godard y Casavettes es que se puede contar una excelente historia con casi nada. Así que ese look ya no debería ser motivo de alarma.

hostel-part-3-pic04Me gusta esta trilogía ¿Sabe? Me gustó el primer filme, a pesar de lo lineal y simple de su argumento: se sentía más como una fábula acerca del poder versus el valor de la vida humana. Si reemplazamos la pulsión de muerte por el sexo, nos queda todo lo que vemos cotidianamente y se nos hace invisible: la prostitución, la trata de blancas, la cosificación de la mujer y la esclavitud sexual. La herencia esclavista en el patriarcado, para resumir. El primer filme, por lo tanto, se sentía como un Hansel y Gretel de la esclavitud sexual. El segundo filme me gustó también por la reflexión que planteaba acerca de la identidad masculina, el machismo y su subversión: para ser hombre hay que ser macho y para ser macho hay que ser poderoso, y el poder está en convertirse en un depredador, un “lobo del hombre”.

hostel-part-3-pic02Y este tercer filme ¿De qué se trata este tercer filme? Para empezar hay una aventura: un héroe traicionado que pasa por las fauces de la misma muerte, un rival mentiroso que quiere quedarse con la novia del héroe, y unas cuantas damiselas en apuros (La “comedia del arte” en el siglo XXI). Funciona muy bien como una historia pulp (el lector chileno puede tomar al legendario “Doctor Mortis” como referencia), donde importan más las peripecias y el riesgo que lo verosímil de los hechos relatados. Funciona bien así, si no le pide más que un buen rato y diversión. Más que mal, esa es una de las dos funciones fundamentales del cine, desde Melies hasta hoy: el espectáculo (la otra es la documentación de la realidad).

hostel-3-roach-deathY ahora las malas noticias: se desarma el subtexto y el valor metafórico de la historia. La riqueza de la serie, en otras palabras. Como le decía antes, si busca una historia pulp, éste es un buen filme, pero si busca algo más mejor busque en otra parte: el morbo sádico que es el sello de la serie aquí es malo si los torturadores son los malos, pero bueno si los torturadores son los héroes. En el primer filme la tortura es siempre un asunto moral, un horror moral mejor dicho. En el segundo filme la tortura sirve primero para afirmar y luego refutar la identidad machista tradicional sustentada en el poder (identidad al estilo “Get Carter”, a quien le basta una mirada para ser obedecido). En este filme la tortura y el abuso son parte del paisaje: a veces la ejerce el malo-falso-héroe, a veces el bueno y casi siempre los malos-millonarios-sin-personalidad. Y es en la descripción de los malos donde más flojo está este filme: se supone que son ricos y se supone que son buenos ciudadanos ejerciendo su perversidad secreta, pero todo este conocimiento no se ve en pantalla, más bien se supone por lo que ya sabemos de la serie. Por lo que se ve en este filme, los clientes de esta red criminal son sólo caras puestas en trajes que ocupan asientos: en un momento están y luego ya no, y estaban para rellenar un puesto en primer lugar. De igual forma se desdibuja la red criminal en sí, la ominosa mafia omnipresente de los filmes anteriores ¿Por qué existe esta red? Asesinar y apostar por el desarrollo de los asesinatos, de forma ordenada y un tanto aburrida, como si fuese un hipódromo de la muerte, cuando en los filmes anteriores se parecía más a las fiestas de Silvio Berlusconi (reemplazando muerte por sexo) ¿Qué tan grande es? No mucho más de diez o quince empleados, quizá menos: ciertamente un número decepcionante ¿Está protegida por una red de corrupción? No, se desarma el sistema ante la visita de un carro patrullero. Ante este retrato del “club de caza” que se da en este filme, uno se pregunta ¿Cuál es el verdadero peligro que entraña una organización criminal así, exceptuando por supuesto a sus víctimas? Un par de policías de tránsito podría desarmar el tinglado, que parece no ser mucho más grande de lo que se ve. Retomando el paralelo dicho anteriormente, cuando se desarma una red de explotación sexual (inmigrantes en condiciones de esclavitud o menores de edad en situación de vulnerabilidad social), con grandes titulares e indignación pública, el problema real no es tanto lo invulnerable de la red, sino su replicabilidad: debido a la dificultad eterna en las relaciones humanas, siempre hay alguien dispuesto a pagar para usar a otro como objeto de disfrute. Ése es el auténtico horror, los movimientos que genera la posibilidad de ganancia económica, y eso no se ve aquí, a diferencia de los dos primeros filmes. Aquí la habilidad para torturar se vuelve un superpoder, nada más.

Hostel 3 - 4Bueno, malo, más o menos: no puedo decirle que este filme sea malo en comparación con los anteriores de la serie, porque no lo es. Cumple bastante bien como espectáculo, en especial como espectáculo adolescente (hay un par de actrices secundarias con papeles sin diálogo que muestran su estupenda anatomía). El problema no va por ahí: este filme es bueno, pero es un poco más pobre en su profundidad discursiva. Una lástima considerando su estupenda primera escena.

Roberto Suarez Perez

Ayer vi “Predestination”

predestbannerPrimero el dato duro: este es un filme de los hermanos Spierig, estrenado el año pasado y protagonizado por Ethan Hawke, aunque no sé si esa sea la mejor forma de expresarlo. Si tuviera que encasillarlo rápido en un género, diría que es Ciencia Ficción, ya que trata sobre viajes en el tiempo y sus consecuencias. Y si tuviera que contarle en una frase porqué usted, querido lector, debería ver este filme, le diría lo siguiente: se basa en el cuento “Todos Vosotros Zombies”, del gran Robert Heinlein.

Predestination-2014Cuenta la historia del agente John, quien sufre heridas horrendas en el cumplimiento de su trabajo: viajar en el tiempo tratando de capturar a un terrorista conocido en los setentas como “El Bombardero Desvanecido (traducción de su servidor)”, quien matará a diez mil personas en Nueva York, en 1975. Para lograr ésto se hace pasar por barman y allí, en un bar, recluta a “Madre Soltera”, un escritor joven y amargado que malvive inventando falsas confesiones para revistas femeninas. Y no le cuento más sobre el argumento.

photo-Predestination-2014-7Técnicamente el filme es impecable, como es de esperar en una industria cinematográfica madura donde los desafíos prácticos de la realización se solventan a diario. La fotografía está muy bien y contiene varias metáforas sobre la historia y la naturaleza del tiempo. Las actuaciones son excelentes, sobre todo la coprotagonista Sara Snook: no puedo decirle porqué, pero ¡Qué viaje impresionante logra! Por otro lado, la historia es sorprendente y el guión se sostiene casi todo el tiempo. Más que mal, es todo un desafío agregar acción a una historia que originalmente era del tipo “Dos personas se encuentran en un bar. El primero le dice al otro…” Casi todo el tiempo, para ser justos: vi este filme con mi esposa y ella adivinó los giros y vueltas del guión antes que yo, aunque ésto no le restó impacto a la narración.

Predestination-09Este filme está lleno de curiosidades. Por un lado, es recién el tercer filme de los hermanos Spierig y también su segunda colaboración con Hawke, tras “Daybreakers” (que aún no he visto, figúrese). Estos directores han hecho tres filmes en un plazo de casi veinte años, lo que es bastante inusual en una industria donde se pretende convertir el séptimo arte en un trabajo diario, un equivalente a la oficina del contador o la cocina del chef. Tanto tiempo da lugar a preguntas “de cajón” ¿Por qué veinte años? ¿Será que estos hermanos sólo quieren ser cineastas ocasionalmente? ¿O será (esta es mi opción) que ponen un cuidado inusualmente alto en el proceso de realización de sus filmes?.

Otra curiosidad es la historia en sí y la paradoja que describe. Por razones obvias no se la voy a contar, pero después de haber visto el filme dígame ¿Es o no ésta una idea original?

Predestination-06La tercera curiosidad se la adelanté ya: el cuento es original de Heinlein, una de las lumbreras de la llamada “Era de Oro” de la Ciencia Ficción norteamericana. La génesis de esta época la describe con mucha gracia Asimov en una de sus antologías: un día John Campbell llamó a los escritores de su revista, Astounding Stories, y les pidió que de ahora en adelante escribieran “50 y 50”, excelentes historias como hasta entonces, pero rigurosas en su aspecto científico y lógico. Se pasó entonces desde lo que se conocía como “Space Opera”, al estilo “Star Wars” (historias de capa y espada o westerns con decorado futurista) a lo que se llama “Ciencia Ficción Dura”. Lo sé, ambos nombres son terribles, pero se entiende la idea. De esa reunión surgieron todos esos grandes escritores que uno puede encontrar en librerías de segunda mano por un dólar o menos, los nombres que me acompañaron en mi adolescencia: Frederick Pohl, Ursula Le Guin, el buen doctor, Arthur Clarke, Harry Harrison, Larry Niven, Sprague Le Camp, y tantos otros. Estos también son los nombres menospreciados por la academia y las clases educadas por el grave pecado de no parecerse a Hemingway, Joyce o Garcia Marquez: leer estos autores era “perder el tiempo”, “cosa de adolescentes” o simple escapismo. Esta estupenda pandilla que vivía como “Madre Soltera”, el personaje de este filme: a cuatro centavos por palabra.

¿Sabe algo? Me gusta ver buenos filmes como éste, incluso a pesar de sus pocas limitaciones: una cierta debilidad en su clímax o que un espectador despierto adivine el argumento antes. Me gusta porque en la base hay buenas historias, historias que escribieron algunos de mis autores favoritos. Y esto es algo no menor, y es que me gusta porque me recuerda un hecho terrible: que en algún momento a algún iluminado se le ocurrió la idea de dividir el arte entre “mayor” y “menor”, estableciendo un apartheid totalmente innecesario entre buenos autores, perdiendo totalmente de vista el problema de estos tiempos. En las sabias palabras de Ursula K. Le Guin “los libros no son bienes básicos: el afán de lucro a menudo está en conflicto con los objetivos del arte”. Ése es el verdadero problema, la verdadera línea en la arena, no qué tan diferente sea el escenario de la obra con nuestra realidad. Porque, verá, esa diferencia es sólo aparente.

Roberto Suarez Perez