Ayer vi la trilogía de Jeepers Creepers

Estos filmes son dirigidos y escritos por el norteamericano Victor Salva, protegido por ni más ni menos que Francis Ford Coppola, y todos giran en torno a una premisa similar: el monstruo ataca cada cierto tiempo y cada filme describe uno de estos ataques. El primer filme gozó de cierto éxito, al menos entre los fans del género, recibiendo los siguientes una respuesta cada vez menos entusiasta. El último de estos filmes es del 2017 y recién fue estrenado en el "paquete semanal" cubano, vía informal de la cual nos nutrimos casi todos los residentes en esta isla. Este irregular estreno local fue buena excusa para repasar los filmes anteriores.
El primer filme narra la historia de dos hermanos, quienes cubren en automóvil una gran distancia para visitar a su mamá. En el camino se cruzan con misterioso conductor, que maneja un camión de mal aspecto, y el encuentro es hostil. Después ven a este chofer sacar lo que parecen ser cadáveres desde su camión y lanzarlos hacia el sótano de una casa y, cómo correctamente señala uno de los personajes, cometen el error común en la mayoría del cine de terror: se detienen a mirar, y lo que viene después es una mezcla de accidentes, crímenes, ataques, una vidente y revelaciones cada vez más fantásticas
El segundo filme ocurre durante la misma temporada de cacería, sólo con unos días de diferencia. Aquí el protagonista es un estudiante que viaja junto a su curso en un bus escolar desde un encuentro deportivo. El bus se descompone en medio del campo, y en medio de la noche, y el monstruo ataca a los jóvenes, matándolos de a uno. Esto, curiosamente, se parece mucho a la estrategia de "Tiburón 2": más gente junta para tener más muertos.
El tercer filme ocurre más de veinte años después, cuando el periodo de hibernación concluye y el monstruo vuelve a cazar. Aquí, a diferencia de los primeros filmes, el objetivo de los personajes no es saber más del atacante ni vencerlo, sino sobrevivir simplemente. Estos personajes son de varios orígenes: sobrevivientes de ataques anteriores, policías, campesinas pobres, campesinos ricos y enamorados, y un escuadrón uniformado anti monstruo. Esto, curiosamente, se parece a la estrategia de "Tiburón 3": más o menos lo mismo que antes, pero que data desde el pasado de los personajes.
Presentado así, se puede ver una ampliación progresiva del alcance de la historia, lo cual parece ser algo bueno. Pero la verdad, querido lector, es que aquí cada filme es peor que el anterior. Todos comparten al mismo autor y todos muestran defectos similares: personajes pobremente diseñados que no alcanzan a superar el cliché, lineas argumentales que se abandonan a mitad de la historia sin motivo (¿Y la muchacha que es arrojada de la camioneta, y la patrulla antimonstruo?), escenas cada vez menos perturbadoras y menos sorprendentes. Dicho en lenguaje plano: cada filme es más malo que el anterior. El final del tercer filme es tan gratuito que parece un clip insertado por algun fan, solo para ver qué tan bien se conserva Gina Phillips (lo hace muy bien).
Su servidor guardaba un recuerdo positivo del primer Jeepers Creepers, allá por el año 2001. Pero esta revisión resultó revelar menos de lo que la memoria sostenía: más allá de un par de escenas imaginativas, un malo que parecía sugerir mucho más de lo que se mostraba y el carisma de sus actores (Justin Long antes de "Yo soy Mac, yo soy PC" y antes de Bruce Willis), no hay mucho más. El primer Jeepers Creepers es tan incoherente como puede serlo un mal filme de terror (¿Qué pasa con esta vidente?). Entonces ¿Por qué su servidor guardaba tan buen recuerdo?
Más allá de la influencia que pueden tener los estados alterados propios de la juventud, lo más probable es que esta recepción positiva se deba a la sugerencia. Y es que, al menos el primero de estos filmes sugiere más de lo que hay en pantalla: la única forma de integrar los elementos dispersos que se presentan como características del monstruo es rellenar los espacios vacíos, y el alcance del relleno de las sombras es tan amplio como la imaginacion del espectador. "SPOILER": Hay un monstruo que no es humano, que mata humanos para renovar su cuerpo y que sin embargo usa ropa de humanos, vehículos de humanos y escucha música de humanos ¿Por qué? La respuesta que alcanzó su servidor en aquellos años fue que el monstruo, de tanto tener que acechar obligatoriamente a nuestra especie, había desarrollado un gusto especial por nosotros, y se vestía como nosotros y escuchaba música anticuada de nosotros porque le gustaban las cosas nuestras. Era, por lo tanto, un depredador histérico: mataba y absorbía a sus víctimas como forma de constituirse en individuo que, debido a la distorsión de este mal espejo, era anacrónico y deforme, además de vacío por dentro. Un monstruo sufriente y anhelante, que desea, intenta y no logra llegar a lo que quiere llegar: a ser como nosotros.
Por supuesto, tal como le adelantaba, este significado era sólo relleno: las siguientes películas ahondaron sólo en la parte banal de la historia. El monstruo es malo porque es malo, los buenos son buenos porque tratan de no ser matados y la lucha es tratar de no morir. En este sentido, la trilogía de Jeepers Creepers no se distingue por su imaginación a la hora de describir las muertes, lo cual es una forma específica de destacarse dentro del cine de terror: después de balbucear cualquier cosa para separarse de los demás (parece que éste es gay, este otro no quiere salir de debajo de su camioneta), los personajes son alzados en el aire por el monstruo volador, para dejar caer luego algún accesorio personal o una extremidad. El malo aparece para superar cualquier tipo de herida que los buenos puedan hacerle y no mucho más, aparte de poner cara de malo: todo lo que parezca complejo se deja de lado para mostrar alguna nueva arma, un cuchillo, un boomerang o una trampa instalada en su camión. En comparación, "Destino Final" y su parecido cada vez más grande a "Looney Tunes" parece oro. El panorama es incluso peor ¿No es racista poner a un monstruo cada vez más negro a matar principalmente a blancos en el campo norteamericano, lugar donde el KKK aún es fuerte? "FIN DEL SPOILER"
Querido lector, sinceramente fue algo triste el haber visto esta trilogía recientemente, triste porque es la historia de una decepción: estuvieron al borde de ser filmes excelentes, si tan sólo hubieran abordado su promesa inicial de fomra frontal. En su lugar, parece que la opción del autor fue despersonalizar la narración, adoptando clichés cada vez más pesados y quitándole profundidad a todos los personajes.
¿Tendrá esto que ver con la historia personal del autor? ¿Es válido hacer este paralelo, justificar una obra en la biografía de su realizador? ¿No es eso patologizar una obra?
Roberto

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Ayer ví “Bitch”

"Bitch", perra en español, es un filme estadounidense del año 2017 dirigido y actuado por Marianne Kalpe, Jason Ritter como protagonista. Su trailer lo cataloga como comedia negra feminista, lo cual es una buena forma de definir a este filme aunque, como pasa con todas las definiciones, tiende a ser reduccionista, y este filme da qué pensar.
Cuenta la historia de Jill y su esposo Bill. Ambos tienen una situación acomodada, cuatro hijos y dividen el peso de sus labores del modo en que se describe a continuación: Jill se encarga de todo y todos mientras Bill trabaja y mantiene un romance de oficina. El sólo piensa en sí mismo mientras ella colapsa, y su colapso tiene una forma bien particular: se transforma en una perra. Literalmente, ladrando y todo.
Una cosa curiosa de este filme es como lleva a cabo su premisa: a diferencia de casi todos los filmes de Adam Sandler, no hay aquí un aparato mágico ni un misterioso rayo de tormenta que permita que la transformación pase, sino sólo una gran crisis vital, como las que cualquier persona en una situación análoga podría tener. Si nos tomamos la premisa de forma literal, que es como se nos presenta por la realizadora, sucede porque la vida permite que suceda, es parte del contínuo de posibilidades que la realidad nos presenta: es parte del abanico de posibilidades, y eso hace que lo cotidiano se convierta en fantástico. En lugar de empobrecer lo narrado al obviar la excusa mágica, lo narrado se enriquece de forma sorprendente: ya no es el bosque sombrío ni el mago el que trae lo extraordinario, sino una situación muy triste y agobiante, no hace falta salir a caminar lejos de la ciudad. En este sentido este filme se podría emparentar con "A Monster Calls", el filme del 2016 dirigido por Juan Antonio Bayona: ambos son cine fantástico y ambos son acerca de cómo la realidad se rompe bajo un peso imposible de soportar.
Otra cosa curiosa de la premisa es su cualidad metafórica. Si resumimos el filme en una frase, "una mujer, sobrepasada por su virtual esclavitud doméstica como esposa y abandonada emocionalmente por el marido que tiene al lado, se vuelve una perra", podríamos hacer el ejercicio de quitarle lo extraordinario, quitarle la alegoría y convertirlo en común: en lugar de ladrar y andar a cuatro patas, la esposa se comporta como lo que se entiende como "perra", al amargarse y envilecerse en su encierro. Sin lo extraordinario, es una historia que se puede hallar en todas partes, la raíz de muchos divorcios, de muchos amoríos y de muchos hogares infelices. No es el origen de estas situaciones, pero sí lo más fácilmente identificable como el primer escalón de un camino que sólo lleva hacia abajo. Una historia tan cotidiana que se ha vuelto el lugar común cómico con respecto al matrimonio: el marido escondido en el trabajo, la esposa brutal, y todos los hijos gritando a la vez, demandando atención. Una historia común, pero donde lo común es poner el foco en el hombre ("American Beauty") y nunca en las necesidades de la mujer. Aquí no se recoge la visión de la mujer dentro del matrimonio, sino las consecuencias de la infelicidad de ésta. Sigue siendo una historia masculina, guiada por las peripecias de un hombre tratando de adaptarse a lo extraordinario, pero sobre lo que pasa cuando la mujer se pierde en términos existenciales. Quizá lo más terrorífico de esta narración sea precisamente eso: que sea la historia de cómo una mujer desaparece como persona tras la servidumbre del ser ama de casa, contada mediante el efecto de esa desaparición en los demás. Una narración sobre una desaparición contada mediante una desaparición. Esto hace que la condena de ser el segundo sexo se sienta aún más ominosa.
El mecanismo narrativo que usa este filme, tomar una frase alegórica y hacerla literal, no es raro: lo hizo Ricardo Piglia en "La CIudad Ausente", lo hizo Kafka en "La Metamorfosis", lo hizo Miyazaki en "El viaje de Chihiro". En los tres casos una situación cotidiana se vuelve fantástica al tomarse literalmente: ser una "máquina de narrar", sentirse como bicho raro, irse a un lugar nuevo y sentirse desaparecer. Los ejemplos son innumerables pero podría pasar el resto de la noche nombrándole títulos ("Algunas peculiaridades de los ojos", de Philip K Dick, o los muertos vivientes de Romero), pero valoro su tiempo, querido lector, aún más que el mío. Es una forma simple y efectiva de explorar una situación, ya que la alegoría original es plenamente reconocible. Aquí este mecanismo funciona de la misma manera, y funciona bien.
Lo que más llama la atención al ver este filme, además de su premisa y lo increíblemente egoista del personaje de Bill durante la primera mitad de la historia, es lo bien contado que está: comienza el primer minuto y de pronto ya han pasado cuarenta. Así de efectivo es el ritmo de la narración. Por momentos es extraordinariamente graciosa, en especial mirando con deleite cruel el colapso del mal marido. Está bien actuada, bien contada, con buenos personajes. Tiene, además de estos méritos, una gran economía de recursos: la metamorfosis de la esposa recuerda la última historia de "11-09-01", aquella del japonés que volvía de la guerra convertido en una serpiente, causando desesperación en su familia y su pueblo. Este filme evita las florituras innecesarias.
Al ver todos estos méritos, sorprende de este filme dos cosas: la compasión en el retrato de los personajes (a pesar de lo caricaturesco del comienzo) y que sea la misma directora la actriz que retrata a la esposa Jill. Hay que ser valiente para interpretar un rol así, y hay que ser valiente para contar una historia como ésta y contarla de este modo.
Un buen filme.
Roberto Suarez Perez

Ayer vi Lao Pao Er, Mr Six

Este es un filme chino del 2015, dirigido por Guan Hu y
escrito por Dong Runnian. Es un drama criminal cuyos temas
principales son el honor, la pérdida de valores y la lealtad. Cuenta con las actuaciones de Feng Xiaogang, Zhang Hanyu, Li Yifeng y el cantante de Kpop Kris Wu.
Mr. Six es un hombre alto y fuerte, ya mayor, a quien todo el mundo en su barrio respeta: regaña a los jóvenes, cuida a los mayores, intercede como autoridad informal frente a la
policía en defensa de sus vecinos y mantiene el orden. Mr.
Six parece de piedra, pero tiene un dolor bien grande: a su
hijo no lo ve hace tiempo y éste lo repudia. Así que cuando
sabe un pequeño dato sobre éste lo sigue hasta que se entera del problema: su hijo está en problemas con un delincuente
juvenil rico, hijo de un oficial de gobierno. Mr. Six trata
de liberar a su hijo enfrentando el problema, armado sólo con su mal genio, una cadena de bicicleta, su grave problema
cardiaco, las reglas que impone la tradición y la moral y su fama como uno de los trece maestros: un grupo de amigos que derrotó en una violenta pelea publica a la mafia de Beijing. Una cosa curiosa de este filme, aparte de tener en el
protagónico a un comediante de carrera, es que gira en torno a la violencia pero no la muestra nunca: cada vez que hay un conflicto la narración se enfoca en otro sitio. De hecho este filme no gira en torno a la violencia en sí, como podría ser el caso en Outrage de Takeshi Kitano, sino en torno a las
consecuencias de la violencia: el héroe es famoso como
resultado de un acto violento que le costó su familia, el
hijo está en problemas como consecuencia de una pequeña
agresión (un asunto que sería trivial entre otros personajes) y el gran mal que el justiciero pretende resolver es producto de un atropello mayor facilitado por la estructura social
(sin querer adelantarle el argumento, corrupción y matonaje). La violencia aquí, por lo tanto, no es tan sólo la liberación de energía a la que estamos acostumbrados mediante las
masacres divertidas de los filmes de acción norteamericanos, sino la ruptura de un orden natural que garantiza una buena
vida: el respeto, la búsqueda del entendimiento, la
corrección de injusticias, la protección del otro. Quien
ejerce la violencia desata aquí una cadena de desgracias sin fin. En este sentido este es un filme conservador: los buenos valores, las conductas que pueden traer una buena vida, ya
han sido señalados hace tiempo y el problema está en que las nuevas generaciones no siguen las señales.
Sin embargo, lo más interesante de este filme, en cuanto a su naturaleza conservadora, no está en cómo esta se manifiesta
(alcanzando en ocasiones ribetes patrióticos) sino en las
notas discordantes. Aquí se muestran en varios momentos el
cómo la identidad sexual es vista tradicionalmente: la mujer en su lugar subordinado, sin voz y sólo con valor como objeto de uso (y el nulo valor de las prostitutas) y el deber
varonil de luchar. Verá, en la tradición el hombre debe hacer varias cosas para ser un varón: debe ser fuerte y ejercer la violencia, debe liderar y debe procrear. Todos estos deberes son asumidos por los personajes, aunque, en el caso de la
violencia, a regañadientes. Sin embargo, la problematización de estos temas es sólo tangencial y su crítica se pierde en
el argumento general, en especial lo que se refiere a la
identidad masculina.
Si miramos el argumento general, este es un filme sobre un
héroe vengador ¿Cómo se concilia entonces su visión crítica
de la violencia con la necesidad de ejercerla para efectuar
la venganza y corregir el mal? Primero mediante lo que le
contaba antes, quitándonos las escenas de agresión y con ello la posibilidad de disfrutar de dichas escenas (como hubiera
pasado en un filme de artes marciales), y segundo mediante el género dramático. Esta es una tragedia y lo es desde el
momento en que se acepta el deber de ejercer la agresión:
dicho de otra forma, el luchador por la justicia es alguien
que acepta la condena de ejercer su rol, alguien que
sacrifica su vida desde el momento en que acepta el llamado a la acción. Así no hay la posibilidad de regresar al mundo
normal, como en los filmes a los que nos hemos habituado,
donde o se vuelve al mundo previo a la acción o se vuelve a
un mundo mejor que el previo a la acción, pero siempre se
vuelve. Aquí no: la pérdida que significa el ejercicio de la violencia es ineludible. Hay en esto una raíz cultural, si se piensa que el budismo en China lleva más de mil años. En esta religión el que agrede se atrapa en las formas del mundo, que son apariencias pedestres y a la vez barreras en el camino de la iluminación; del mismo modo quien reconoce lo vano de las formas las puede trascender. Mr. Six elige condenarse para
salvar a los demás y, si presta atención a los antecedentes
biográficos que se presentan en los diálogos, no es primera
vez que lo hace. En el cine comercial norteamericano el que
ejerce la violencia se vuelve más que una persona común al
abrazar por completo su rol de género.
Tiene interpretaciones impecables, al igual que su
realización desde un punto de vista técnico. Quizá lo único
que desconcierte un poco es cierto efecto visual que se usa
para diferenciar el mundo juvenil (que acá son las carreras
de autos) del mundo adulto, que es el del resto del metraje. El efecto funciona bien, pero quizá se abusa de él, sobre
todo cuando permanece a pesar que ya no hay jóvenes en
pantalla.
¿Sabe algo, querido lector? Cuando empecé a ver este filme
creí que vería una obra violenta al estilo Get Carter o las Death Wish con Charles Bronson, sobre todo considerando la secuencia de créditos iniciales. Pero en su lugar hay una
historia sobre lo lejos que se está de la virtud, sobre el
peso de las decisiones y sobre la tristeza que da el tener
que renunciar a cosas importantes como la familia o el
futuro. Con poca paciencia podría encontrar aquí los
problemas que aquejan a los dramas en general, el ser
demasiado dramáticos, pero este filme se deja ver y
recompensa bastante. Es un buen filme.

Roberto Suarez Perez