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Hoy vi “El idealista”

Este es un filme ruso del año 2014, dirigido por Yury Bykov. Está siendo exhibido como parte del panorama contemporáneo internacional en el 37 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en la muy bella sala de 23 y 12.
Cuenta la historia de Domi, quien es un joven funcionario municipal encargado de reparar las abundantes cañerías en mal estado de su pueblo. De noche estudia para convertirse en constructor, mientras cuida a su esposa, hijo, padre y madre. Domi heredó de su padre, un viejo comunista del que se burlan todos, su código moral, donde no importa el resultado sino que importa hacer lo correcto. Todo se complica cuando va a un edificio de departamentos para revisar un desperfecto y se encuentra con que la mole tiene tantos y tan graves daños que va a caer inminentemente. Asustado va hacia la alcalde, son las tres de la mañana y ella celebra su cumpleaños junto al resto del consejo municipal, y la urge a tomar acción: son 820 habitantes que van a morir. El problema está en que los recursos necesarios para una operación de tal envergadura ya han sido gastados en coimas, prebendas y robos. Y todos los funcionarios han metido las manos.
Yury Bykov no solo dirige este filme, también lo escribió y lo produjo. Se puede suponer, obviamente, que este es un filme de autor, una obra muy querida y cuidada. Y eso se nota en el producto final: este filme es básicamente la historia de un hombre de principios tratando de hacer lo correcto en un mundo completamente corrupto. La historia de una voluntad inquebrantable contra un océano de dificultades, frase que puede resumir muy adecuadamente el oficio del cineasta.
Ya le he contado el filme hasta la mitad, más o menos: usted puede suponer por donde va a cerrar esta tragedia. Es un filme de vocación social y política, y lo más tremendo es que resuena muy bien en este lado del mundo, que es literalmente el otro lado del mundo: los cubanos del público reían tristemente con cada confesión de corrupción, algo que desde la caída de la URSS se hizo demasiado habitual. Y en el país de su servidor, bueno, mientras más se escarba más extendidas están las raíces. Hay algo universal aquí: los pobres no le importan a nadie, el poder y sus privilegios corrompen, y hace falta un acto de voluntad muy grande e igual ingenuidad para guiarse moralmente en este mundo.
Es una historia simple, hombre honesto choca contra mundo corrupto, pero potente, y eso hace que “El Idealista” funcione muy bien casi todo el tiempo. “Casi” no es siempre, eso sí: la tragedia sería impecable con media hora menos. Al igual que los chistes y las canciones, si las historias se alargan demasiado pierden la gracia. Y sí, si hubiese terminado media hora antes no se sabría que pasa con todos los involucrados, pero quizá eso hubiese sido el mal menor.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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