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Ayer vi Lao Pao Er, Mr Six

Este es un filme chino del 2015, dirigido por Guan Hu y
escrito por Dong Runnian. Es un drama criminal cuyos temas
principales son el honor, la pérdida de valores y la lealtad. Cuenta con las actuaciones de Feng Xiaogang, Zhang Hanyu, Li Yifeng y el cantante de Kpop Kris Wu.
Mr. Six es un hombre alto y fuerte, ya mayor, a quien todo el mundo en su barrio respeta: regaña a los jóvenes, cuida a los mayores, intercede como autoridad informal frente a la
policía en defensa de sus vecinos y mantiene el orden. Mr.
Six parece de piedra, pero tiene un dolor bien grande: a su
hijo no lo ve hace tiempo y éste lo repudia. Así que cuando
sabe un pequeño dato sobre éste lo sigue hasta que se entera del problema: su hijo está en problemas con un delincuente
juvenil rico, hijo de un oficial de gobierno. Mr. Six trata
de liberar a su hijo enfrentando el problema, armado sólo con su mal genio, una cadena de bicicleta, su grave problema
cardiaco, las reglas que impone la tradición y la moral y su fama como uno de los trece maestros: un grupo de amigos que derrotó en una violenta pelea publica a la mafia de Beijing. Una cosa curiosa de este filme, aparte de tener en el
protagónico a un comediante de carrera, es que gira en torno a la violencia pero no la muestra nunca: cada vez que hay un conflicto la narración se enfoca en otro sitio. De hecho este filme no gira en torno a la violencia en sí, como podría ser el caso en Outrage de Takeshi Kitano, sino en torno a las
consecuencias de la violencia: el héroe es famoso como
resultado de un acto violento que le costó su familia, el
hijo está en problemas como consecuencia de una pequeña
agresión (un asunto que sería trivial entre otros personajes) y el gran mal que el justiciero pretende resolver es producto de un atropello mayor facilitado por la estructura social
(sin querer adelantarle el argumento, corrupción y matonaje). La violencia aquí, por lo tanto, no es tan sólo la liberación de energía a la que estamos acostumbrados mediante las
masacres divertidas de los filmes de acción norteamericanos, sino la ruptura de un orden natural que garantiza una buena
vida: el respeto, la búsqueda del entendimiento, la
corrección de injusticias, la protección del otro. Quien
ejerce la violencia desata aquí una cadena de desgracias sin fin. En este sentido este es un filme conservador: los buenos valores, las conductas que pueden traer una buena vida, ya
han sido señalados hace tiempo y el problema está en que las nuevas generaciones no siguen las señales.
Sin embargo, lo más interesante de este filme, en cuanto a su naturaleza conservadora, no está en cómo esta se manifiesta
(alcanzando en ocasiones ribetes patrióticos) sino en las
notas discordantes. Aquí se muestran en varios momentos el
cómo la identidad sexual es vista tradicionalmente: la mujer en su lugar subordinado, sin voz y sólo con valor como objeto de uso (y el nulo valor de las prostitutas) y el deber
varonil de luchar. Verá, en la tradición el hombre debe hacer varias cosas para ser un varón: debe ser fuerte y ejercer la violencia, debe liderar y debe procrear. Todos estos deberes son asumidos por los personajes, aunque, en el caso de la
violencia, a regañadientes. Sin embargo, la problematización de estos temas es sólo tangencial y su crítica se pierde en
el argumento general, en especial lo que se refiere a la
identidad masculina.
Si miramos el argumento general, este es un filme sobre un
héroe vengador ¿Cómo se concilia entonces su visión crítica
de la violencia con la necesidad de ejercerla para efectuar
la venganza y corregir el mal? Primero mediante lo que le
contaba antes, quitándonos las escenas de agresión y con ello la posibilidad de disfrutar de dichas escenas (como hubiera
pasado en un filme de artes marciales), y segundo mediante el género dramático. Esta es una tragedia y lo es desde el
momento en que se acepta el deber de ejercer la agresión:
dicho de otra forma, el luchador por la justicia es alguien
que acepta la condena de ejercer su rol, alguien que
sacrifica su vida desde el momento en que acepta el llamado a la acción. Así no hay la posibilidad de regresar al mundo
normal, como en los filmes a los que nos hemos habituado,
donde o se vuelve al mundo previo a la acción o se vuelve a
un mundo mejor que el previo a la acción, pero siempre se
vuelve. Aquí no: la pérdida que significa el ejercicio de la violencia es ineludible. Hay en esto una raíz cultural, si se piensa que el budismo en China lleva más de mil años. En esta religión el que agrede se atrapa en las formas del mundo, que son apariencias pedestres y a la vez barreras en el camino de la iluminación; del mismo modo quien reconoce lo vano de las formas las puede trascender. Mr. Six elige condenarse para
salvar a los demás y, si presta atención a los antecedentes
biográficos que se presentan en los diálogos, no es primera
vez que lo hace. En el cine comercial norteamericano el que
ejerce la violencia se vuelve más que una persona común al
abrazar por completo su rol de género.
Tiene interpretaciones impecables, al igual que su
realización desde un punto de vista técnico. Quizá lo único
que desconcierte un poco es cierto efecto visual que se usa
para diferenciar el mundo juvenil (que acá son las carreras
de autos) del mundo adulto, que es el del resto del metraje. El efecto funciona bien, pero quizá se abusa de él, sobre
todo cuando permanece a pesar que ya no hay jóvenes en
pantalla.
¿Sabe algo, querido lector? Cuando empecé a ver este filme
creí que vería una obra violenta al estilo Get Carter o las Death Wish con Charles Bronson, sobre todo considerando la secuencia de créditos iniciales. Pero en su lugar hay una
historia sobre lo lejos que se está de la virtud, sobre el
peso de las decisiones y sobre la tristeza que da el tener
que renunciar a cosas importantes como la familia o el
futuro. Con poca paciencia podría encontrar aquí los
problemas que aquejan a los dramas en general, el ser
demasiado dramáticos, pero este filme se deja ver y
recompensa bastante. Es un buen filme.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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