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Ayer vi la nueva Ben Hur

Ayer vi Ben Hur
Este es un filme del 2016, dirigido por Timur Bekmambetov y
protagonizado por Jack Huston, Toby Kebbell y Rodrigo
Santoro. Es casi, como sabrá por el título, un remake del
filme de los cincuentas protagonizado por Charlton Heston
(que tampoco fue la primera versión fílmica de esta
historia), aunque realmente es una nueva versión del libro
original de Lew Wallace ¿Importa algo esta diferencia? Más
adelante le cuento.
Cuenta la historia de la amistad, hermandad, crisis, lucha a muerte y reconciliación entre Messala Severus y Judah Ben
Hur. Además, hay algo de romance y bastante de luchadores por la libertad: el pueblo judío peleando contra la fuerza romana de ocupación. Si recuerda el filme original, parte fija de
la programación televisiva durante la semana santa católica
en nuestros países, ya sabe lo necesario: es la misma
historia con más o menos los mismos puntos culmines.
Es un filme moderno que se ve brillante, saturado y
contrastado, que cuenta con buenas interpretaciones y con un diseño de producción a la altura de la historia que cuenta.
Si tiene algo criticable a nivel técnico es la profusión de
planos breves: allí donde una descripción se podría entregar en una imagen aquí se muestra en cinco o diez, convirtiendo
situaciones simples en complejas innecesariamente. Por
supuesto, lo que le digo no es algo exclusivo de este filme
ni nuevo tampoco, ¿Cuántos años hace que se estrenó Natural Born Killers ?, con frecuencia se señala esta voluntad de
provocar impaciencia y confusión como una influencia de los
videoclips en el cine, otra hibridación más en la rama del
arte más mestiza que tenemos. Por supuesto también, ya que
estamos en el terreno del arte, aunque los presupuestos de
realización en el primer mundo sean millonarios y aunque las entradas al cine sean carísimas en todas partes (menos en
Cuba), no hay reglas sobre realización: se puede hacer
cualquier cosa con tal que funcione para el propósito de la
obra.
Pero ahí está el quid: tiene que estar en pos del propósito
de la obra. En este caso la pregunta sería ¿Qué gana el nuevo Ben Hur con este montaje frenético? ¿Sólo apelar al gusto de las nuevas audiencias o favorecer la inmediatez de la
vivencia? Contar una historia que se sienta intensa está
muy bien, es parte de lo que hizo a Saving Private Ryan un filme en ocasiones tan visceral, pero siendo el ver una
película una experiencia extensa en el tiempo (dos horas en
este caso) el tocar una sola nota puede ser algo repetitivo, similar a un concierto de death metal para el que no es
aficionado a ese tipo de música. Si consideramos que la
extensión de Ben Hur no es sólo la del tiempo del metraje
sino de los muchos años que abarca la narración, la necesidad de versatilidad, frenesí en el retrato de la violencia y
calma en lo reflexivo, es más patente. Como le decía antes,
en el arte no hay reglas, pero ¿No conspira esta monotonía
tonal contra el filme? Bekmambetov saltó a la fama hace unos cuantos años con Guardianes de la Noche, un filme de
vampiros contemporáneos extraordinariamente divertido y
visualmente exuberante, dando pie a una carrera donde el CGI es tan importante como la historia. En otras palabras, no es un director que se caracterice por su moderación.
En términos políticos este filme repite el modelo de los
filmes romanos de toda la vida: el imperio que consolidó la
cultura occidental es una dictadura brutal a la que se oponen los individuos de buena voluntad. Al igual que entonces, los malos romanos no tienen mucho más aparte de su maldad,
exceptuando al antagonista principal, la contraparte de este romance masculino fallido: Messala, quien es el personaje más rico en matices. Morgan Freeman repite el tipo de roles que
lleva repitiendo durante los últimos veinte años, el sabio
ayudante. Rodrigo Santoro aporta su aura de fragilidad y poco más a un rol que reconocerá de inmediato, pero que no se
nombra: no es por falta de talento del brasileño, sino por
falta de espacio, aunque su presencia es una ampliación
bienvenida de la espalda mítica del original. Esto lo recoge de forma más fiel del libro original, lo cual sitúa a este
filme más cerca de la propaganda cristiana que el filme del
59: el libro original fue incluso bendecido por el Papa de
aquel entonces, asunto inusual donde los haya. Si le parece
que hago aquí afirmaciones exageradas, considere lo
siguiente: si reemplaza a Jesús por Mussolini (cambiando la
época en que se ambienta, por supuesto) ¿Qué queda sino un
panfleto muy bien logrado?
Un panfleto que es un drama con una escena extraordinaria: la carrera de carrozas. Investigando un poco, muy someramente,
resulta que dicha escena era famosa ya y en las posteriores
representaciones teatrales dicha escena alcanzó un cenit
difícil de imaginar en estos tiempos de escenografías
minimalistas y abundante diálogo: se cuenta que en el
escenario había un fondo móvil, varios caballos y
ventiladores lanzando polvo, todo para crear la ilusión de
velocidad y peligro. A partir de esta herencia es fácil
entender el porqué del cuidado puesto en la realización de
esta escena tanto en la película con Heston como en esta
versión: si los filmes deben ser razonablemente buenos, como todo filme, esta escena debe ser espectacular. Y lo es. En
este sentido sería pecar de quisquilloso señalar algún
defecto en una escena muy bien lograda, pero quizá,
rebuscando mucho, hay algo: sin diálogos esta escena sería
pura perfección visual. Pero está bastante bien de todas
formas.
Y, bueno, básicamente eso es lo que puede encontrar en este
filme: algunos clichés en casting y escenas, un discurso
demasiado cargado y maniqueo en defensa de la religión
cristiana y buenas escenas, con una especialmente
emocionante. El filme de Heston no era tan proselitista como este, lo que hace pensar ¿Qué ha cambiado desde entonces?
¿Este filme es así porque pretende acercarse más al material original o porque los tiempos han cambiado? ¿Estamos en
tiempos de mayor proselitismo religioso, de ánimos místicos
más crispados? ¿Qué rol juega en esta crispación obras como
ésta?

Roberto Suarez Perez


El software de antivirus Avast ha analizado este correo electrónico en busca de virus. https://www.avast.com/antivirus

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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