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Ayer vi “Rudderless”

Éste es un filme del 2014 dirigido por el actor William H. Macy y protagonizado por Billy Cudrup, el marido mentiroso en “Fargo” y el doctor Manhattan para más señas. Es sabido que una frecuente aspiración de los actores es convertirse en directores, quizá deseando mayor control sobre la historia (Macy es también guionista aquí) o quizá cansados de ver en primera fila cometerse los mismos errores una y otra vez. Esta aspiración ha tenido resultados mixtos: como ejemplo de ésto están la excelente filmografía de Clint Eastwood y los entrañables filmes de Emilio Estévez, hechos con más corazón que éxito en sus resultados.
Cuenta la historia de Sam, un hombre de negocios exitoso y egoísta que se relaciona de la misma manera con su hijo. Pero su hijo, que compone y graba canciones enclaustrado en su habitación de universidad, hace algo realmente espantoso y protagoniza una de aquellas tragedias que se han vuelto demasiado frecuentes en el país del norte: mata a varios de sus compañeros de universidad en un tiroteo. Sam evade el dolor y la responsabilidad cayendo al fondo de la pirámide laboral, lubricando su descenso con tequila. En eso esta cuando recibe de su ex esposa una caja con pertenencias de su hijo y en esta caja encuentra las canciones de él. Entonces Sam tiene un dilema: su hijo ha hecho algo espantoso, pero sus canciones son conmovedoras. Y las toca en un bar, medio borracho. El problema realmente surge cuando un muchacho de veinte años lo sigue y lo acosa para pedirle tocar estos grandes temas juntos. Y una cosa lleva a la otra y tienen una banda de éxito, un éxito que nadie sabe se sustenta en las creaciones de un asesino.
Es un filme pequeño en producción, que en sus primeros momentos engaña al parecerse un poco visualmente a estas producciones de relleno que abundan en Tv cable. Sin embargo al poco rato sorprende al girar la historia hacia un tipo de sensibilidad que, a falta de un mejor modo de calificarla, su servidor llamaría “blusera”: el dolor, la pérdida, el ser pobre y rebelde ante el destino. Y sobretodo, está la música, que ocupa una buena parte de la narración: tocar guitarra como un disfrute íntimo, la magia de los ensayos, jugar en el escenario, etc. Más allá del dilema moral que plantea el filme, cómo es posible amar y empatizar con alguien que actúa malvadamente, se puede ver a través de este énfasis que lo que está retratando el director es el ejercicio de una disciplina artística. Un lego en el asunto tiende a confundir el ser artista con una situación, se es actor o cantante o pintor, siendo que realmente se trata de un continuo encadenamiento de acciones, casi siempre hechas con todas las circunstancias en contra: la falta de tiempo, las relaciones personales o la necesidad de ganarse la vida. En otras palabras, Macy (que hizo su nombre en teatro de la mano de David Mamet) el artista cuenta la historia de un artista, y cómo la vida se mete entremedio. En el caso del protagonista, Sam, lo que se interpone entre él y su ejercicio de la música es aquí especialmente violento y terrible: canta como forma de homenajear a un monstruo, que a la vez fue un gran artista y al que no puede dejar de amar, al ser su hijo.
Y la paternidad es otro tema importante aquí, ya que es el centro del drama: desde lejos uno puede condenar y repudiar a los monstruos, pero el protagonista no. Es padre y nada puede cambiar eso: ni la muerte ni la culpa ni la dura realidad. De cierta forma es una inversión del antiguo esquema griego trágico: aquí un padre tiene que pagar las culpas de su hijo y la deuda es tan grande que jamás terminará de pagar. El héroe está atrapado: por su amor de padre, por su ejercicio artístico y por la magnitud del pecado cometido. Si el lector es padre sabrá lo siguiente: es cosa de tiempo para preguntarse ¿En qué me equivoqué? ¿Por qué no actué mejor? Es tal la responsabilidad del rol paterno que estas dudas son inevitables.
El título se puede traducir como “Sin timón” y si lo entendemos en términos vitales se puede ver que es la columna del filme ¿Por qué un artista sensible y talentoso actúa como un villano? ¿Por qué un muchacho, el amigo de Sam, no puede tomar las riendas de su vida? ¿Por qué el padre, el protagonista, está condenado a vivir en penitencia? ¿Por qué el dueño de la tienda de instrumentos hace lo que hace?
El filme está lleno de actores notables haciendo papeles notables, muy buenas canciones y una historia que rezuma algo que es oro puro: sinceridad, desde la secretaria del comienzo en adelante.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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