Publicado el

Ayer vi “Enter The Void”

Querido lector, quiero ser sincero con usted: he comenzado este post unas cuatro veces aproximadamente. El título tampoco es exacto porque el filme en cuestión lo vi hace ya varios días. Verá, no quiero ser injusto. No con Gaspar Noé, un director de su nivel y fama no necesita de la misericordia de un oscuro golpea-teclas como su servidor, sino con usted. Querido lector, si le digo que este filme es excelente le estaría mintiendo. De igual forma, si le digo que este filme es un bodrio le estaría mintiendo también.
El protagonista es un joven occidental que vive en Tokio, repartiendo su tiempo entre el tráfico de drogas y el consumo constante de alucinógenos. Vive cerca su hermana, joven bella y estríper, y algunos amigos. Todos son occidentales, la ciudad les sirve como un escenario brillante, colorido y anónimo. Uno de estos amigos le describe el proceso de muerte y reencarnación tal como está descrito en “El Libro Tibetano de Los Muertos” “¿Entonces es como un gran viaje en DMT?”, “El viaje más grande de todos” Y justo entonces, ley de Chejov mediante, una venta de coca sale mal (maldita coca), el protagonista dice un par de tonterías de más, la policía lo mata y el viaje más grande comienza.
Lo que le he contado corresponde a la primera media hora de metraje. Las siguientes dos horas o tres horas se van en describir precisamente este viaje ácido donde el alma del héroe se resiste a abandonar este plano de conciencia y sus afectos, en específico a su hermana. No le puedo contar el final, que me aspen si le cuento cualquier final antes de tiempo, pero va por el lado de la doctrina budista.
Una cosa antes de seguir ¿Le conté que todo el filme está narrado en primera persona, cámara subjetiva específicamente? Así es, igual que en “Maniac”, reseñada previamente. De hecho sería un ejercicio bien interesante, querido lector, ver ambos filmes uno tras otro, si tiene el tiempo y la resistencia para ésto. Sería interesante, le digo porque lo que en el título español era artificio gratuito y anemia narrativa en este es en ocasiones pura gloria voluptuosa y perversa. Resulta especialmente adecuado el enfoque subjetivo para lo alucinógeno, que dicho sea de paso está contado de forma fiel y vívida: “No te acerques al balcón” se dice el protagonista mientras las distancias se tuercen y crecen los mandalas en el aire frente a él. Verá, con frecuencia se usa el consumo de alucinógenos en el cine como puente para introducir escenas farcescas o surrealistas. Pocos filmes describen la experiencia bien, “Miedo y Asco en Las Vegas” y sus alfombras móviles se me viene a la memoria. Este filme describe bien la experiencia.
Pero siendo éste un filme de Gaspar Noé, además de budismo y psiconáutica realista también hay deseo incestuoso, (mucha) violencia, sexo homosexual y un afán por lo patético, en el sentido griego de la palabra: más que lo degradante (aunque en el filme hay bastante de aquello), se refiere a lo límite, a lo intenso y climático. Noé maneja este filme como manejó sus filmes anteriores: con el volumen del Marshall en 11. Pero éste, que es su mayor mérito, es su mayor defecto: la grandilocuencia.
Verá, querido lector, no hacía falta que el filme durase tanto. Aquí se le pasó la mano a Noé. Y, mire qué curioso, esta obra frontal e intensa se cae también por falta de sutileza: el amigo le habla de las reglas para reencarnar y el drama es sobre reencarnar. Le habla sobre lo ácido y el drama es ácido. Le habla sobre ataduras y el filme repasa una y otra vez (y otra vez más) sus ataduras. El trazo grueso de la obra no sería tan patente si no hubiese un diálogo a la mitad del filme ¿A las dos horas? donde la hermana dice “Siento que su espíritu anda rondando cerca” ¡Qué es precisamente lo que llevamos viendo ya por horas! Un genuino momento facepalm.
Resulta curioso decirlo, pero al desbordado Noé le hace falta un poco de contención, un editor con pantalones o algo parecido. Una mamá que lo rete, lo tire de su oreja y lo “mande a entrarse”. Por ahí escuché que su próximo proyecto es un porno 3D, quizá motivado por la ninfomaníaca de Von Trier. Quizá no sea tan mala idea.

Roberto Suarez Perez
robertosuarezperez@me.com

Anuncios

Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s