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Ayer vi “Hecho de sangre”

Este filme fue una completa sorpresa para su servidor: conocía a sus actores principales, conocía al cine italiano de la época, pero de este título no tenía la más mínima referencia. Ya le cuento más.
Cuenta la historia de Concetta Patternó, que en los primeros minutos sufre el asesinato de su esposo junto a ella y la pérdida de su embarazo avanzado, producto de la terrible impresión. Estamos en la Italia de entreguerras, en Sicilia. Concetta no recibe justicia y con el tiempo se vuelve la viuda Patternó: una mujer agresiva y sufriente, vestida como una bandida de luto y armada con una gran escopeta de dos cañones. Al pueblo llega entonces el abogado socialista Spallone, quien declara querer tomar el caso de tamaña injusticia, con su altruismo aparatoso, ingenuo e inútil. El caso es imposible: el pueblo está dominado por un Barón que explota niños para minería, y su matón principal es quien mató al esposo de la protagonista. La impunidad en el pueblo es tan grande que el matón se burla de la viuda e incluso pretende violarla: en esta época una mujer sin hombre no vale nada. Simultáneamente llega al pueblo Nicky Samiguele, un italiano que es matón de la mafia estadounidense, cargado de dinero y trampas. A partir de allí el matón y el abogado compiten por el amor de la viuda, mientras tratan de mantenerse en pie en un mundo que se desmorona con la llegada al poder de Mussolini. Y la viuda los ama a los dos, como en el bolero.
Como puede ver, es difícil hacer un resumen breve de este filme: es una historia llena de detalles y matices. En otras manos, y por este mismo motivo, este filme hubiera sido un desastre de aquellos que dan una y otra vez en televisión: la pobreza reducida a postal turística, el conflicto político reducido a un problema de mal carácter e incomprensión, los personajes reducidos a caricaturas bondadosas, y Keanu Reeves haciendo parcamente de italiano. Sin embargo aquí el balance funciona: hay un romance a tres partes, hay un paisaje poderoso que enmarca la historia como un western (curiosamente me recordó aquellos animés situados en Europa), hay retrato neorrealista, hay comedia, hay costumbrismo, hay historia, y está el destino de la mujer como humana de segunda clase. Y sobretodo, está la brutalidad salvaje de las buenas óperas: sin querer contarle el final, le cuento que el título se refiere tanto al principio de la historia como a su final.
A pesar de cierto humor y cierta candidez, la historia es durísima principalmente por dos aspectos: lo poco que vale la vida en esa sociedad y por el reciclaje de un matón despreciable en líder político.
Como le contaba anteriormente, en este contexto una mujer sin hombre es potencial blanco de violaciones, que de una forma retorcida resultan ser culpa de ella. La viuda Patternó está en esa situación, pero no es la única: al principio del filme una joven trata de suicidarse tras ser víctima de una violación múltiple, y no es descabellado imaginar que sus agresores son vistos sólo como muchachos que les gusta divertirse un poco. Cuando el valor de las personas no es igual pasa ésto, que quien vale más considera lícito divertirse a costa del sufrimiento de quien vale menos, de quien es un “desechable” en el sentido que se le da en Colombia a esta palabra. La situación escapa al problema de género, incluso: en palabras del mafioso Nicky “América no es un lugar para estar abajo, hay que estar arriba, pero para estar arriba hay que tener una pistola en la mano”. La suerte del abogado Spallone no es mejor: por ser socialista es objeto de humillaciones y golpizas, y si se considera el momento histórico (el ascenso al poder de Mussolini) su futuro es aún peor. Hay pocas alternativas para este sistema jerárquico de injusticias que presenta el filme: se puede ser delincuente, prostituta o apoyar dicho sistema con entusiasmo sádico, como hace el villano Acicatena, quien dice “Le hemos defendido siempre la propiedad al Barón: primero con la escopeta y luego con la camisa negra”.
Y es este villano quizá lo más oscuro de este filme: un matón despreciable al que le va bien, precisamente por sus maldades. Como su servidor proviene de Chile, no puede menos que acordarse de cierto diputado conservador que fue procesado hace poco más de un año como responsable de una masacre de izquierdistas. Y ése es un solo caso: es casi seguro que historias así abundan en este sufrido sector del mundo, y más allá también. Acicatena no es un invento del filme, es un personaje real y demasiado cotidiano ¿Y lo peor? Es cierto que les va bien.
En términos formales es un filme impecable, con ciertos códigos visuales propios de la época en que se realizó (1975): luces duras, uso de movimientos de zoom y escenarios reales, incluyendo ruinas milenarias. En términos narrativos usa claves del melodrama, del neorrealismo y de la ópera, de forma efectiva. No hay mucho que le pueda decir de sus actores, Mastrolliani y la Loren, que no sepa usted ya, excepto ésto ¡Qué bella época donde las estrellas eran actores de carácter y no modelos!
Por último ¿Es bueno este filme, vale la pena perder hora y media de vida en él? Absolutamente. Lo que lamento es no haberlo visto antes ¿Algún Acicatena del mundo real habrá limitado su exhibición en mi país? Roberto Suarez Perez
robertosuarezperez@me.com

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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