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Ayer vi “Delicias Turcas”

Tenía muchas ganas de ver este filme, aún sin saber mucho sobre él. Más que mal, es uno de los primeros filmes de Paul Verhoeven, muy anterior a su etapa americana ultra-violenta. Le confieso, querido lector, que no podía imaginarme algo así ¿Sería agresivo el filme, sería perverso? ¿Sería, pensando de forma matemática, prejuiciosa y extrañamente similar a un metalero, más puro en su voluntad transgresora?
Es una historia de amor. Cuenta cómo el talentoso escultor Erik Vonk conoce a bella y joven Olga Staples, ambos se enamoran perdidamente y enfrentan diversos problemas que los separan.
Fíjese bien en la forma plana en que le he descrito básicamente el argumento, porque no hay nada más lejano a lo plano o moderado en este filme. De hecho es tan intenso en su retrato de las relaciones y el sexo que para mi fue sorprendente descubrir que no es surrealista. De cierta forma rara (quizá malcriado por “Santa Sangre”) uno esperaría que una historia que se siente como un carnaval no respete los límites de lo real. Pero no. Tiene de todo, eso sí: sangre, desnudos (incluyendo en varias ocasiones el ilustre pene de Rutger Hauer), sexo, manipulación de fecas, sátira política, vómito, ojos de caballo, etc. Pero es una historia de amor, y melancólica incluso.
La historia se cuenta de forma mixta: con un largo flashback y luego con progresión cronológica. Sé que no es una categoría para analizar este filme, pero la verdad es que me sonó como punk rock: algo hecho crudamente, con cierto abandono, pero con la urgencia de diez mil incendios. Cámara en mano, movimientos bruscos, secuencias: el lenguaje visual no es un observador imparcial de los hechos, sino que está casado con el destino y los puntos de vista del protagonista. En este filme se puede ver intacta la energía que ha caracterizado a la filmografía de Verhoeven, energía que incluso aquí lo lleva directamente a la sátira en algunas escenas, a la que volvería después en sus filmes más célebres.
Da gusto ver un filme así. Dentro de esta lógica narrativa pareciera que cualquier contemplación es traición. Como dicen los viejos: la verdad se dice rápido, la mentira no

Roberto Suarez Perez
robertosuarezperez@me.com

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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