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Ayer vi “Jupiter Ascending”

Hace tiempo vi el tráiler y éste incluía naves, planetas, rayos láser, una heroína que es idéntica genéticamente a alguien más y un galán que dice tener más en común con un perro que con la heroína, a lo que ella responde “Me encantan los perros”. Si a eso le sumamos que es el último filme de los Wachowski, quienes pueden acertar o errar pero siempre son interesantes, el interés estaba garantizado, así que a la primera oportunidad vi este filme.
Cuenta la historia de Júpiter Jones, quien nace de inmigrantes rusos en alta mar, por lo que es una indocumentada en todas partes. Trabaja con su familia en el aseo doméstico de casas acomodadas, hasta que un día se tienta y va a una clínica a donar sus óvulos por dinero: Allí la tratan de matar extraterrestres, mientras la defiende un guerrero mitad hombre, mitad lobo, que puede da giros por el aire gracias a sus botas voladoras, todo por una intriga económico-galáctico-aristócrata.
Tal cual. Parece la definición de lo rocambolesco, pero funciona. Tiene un romance interesante que se sostiene fundamentalmente en lo bien escrito que está, ya que la contra-parte masculina exagera un poco el minimalismo en su actuación. Tiene una trama lo suficientemente simple como para poder seguirse entre tanto detalle, sin ser necesariamente simplona: una recién llegada con derecho a heredar mucho, que es atacada por los antiguos herederos codiciosos. Tiene una realización impecable, lo que es esperable a este nivel. Tiene también un alcance metafórico de lo más interesante.
Y de ésto le quería hablar: de su metáfora. El quid del asunto está en un modelo de negocios que tienen los “humanos galácticos”: fomentan la sobre-población en un planeta para luego matar a todos sus habitantes mediante la “cosecha”. Con tanto cadáver preparan una especie de elixir celular que permite el rejuvenecimiento indefinido y así la inmortalidad. Es un producto con una muy alta demanda, fuente de riquezas inmensas. El problema es que un heredero está a punto de realizar la “cosecha” de la Tierra cuando Júpiter Jones, la legítima heredera, aparece.
Como puede ver, este filme se basa en una mezcla entre intriga palaciega y lucha de clases: sin que los terrestres lo sospechen, el universo está dividido entre los súper mega ricos y los pobres, que no sirven más que como ganado. Si aceptamos lo que decían algunos teóricos marxistas, que en el capitalismo todo se transforma en mercancía, veremos que la situación descrita en este filme es a la vez una exageración de la situación actual y un retrato alegórico más o menos fiel. Imagínese ser una mujer inmigrante negra de treinta o cuarenta años en mi país o el suyo, querido lector, y verá que por aberrante que suene la sociedad no reconoce en ella mucho más que su valor de uso. Se le da tiempo para que hable mientras le sea útil al oyente, después se vuelve inútil ¿Qué tan diferente es a la “cosecha” descrita en el filme? En este mundo donde periódicamente se descubren casos de esclavitud en el servicio doméstico cuesta marcar diferencias.
Fuera de ésto, el que el galán use botas voladoras, que los rayos láser brillen y suenen en el espacio, que la nave de una cazarrecompensas parezca una moto voladora, o que los anillos de Júpiter se muestren como arena fina y densa, se corresponde con su lugar dentro de la ciencia-ficción: es una “ópera espacial”. Este subgénero tiene como característica el que sus escenarios son finalmente intercambiables: si cambiamos algunas palabras “Jupiter Ascending” podría ser una historia de capa y espada, o un western o cualquier otra cosa. Un héroe fuerte, una heroína guapa, un malo feo y cruel: lo fundamental se mantiene igual desde hace cientos de años. Por lo mismo creo que sería un error criticar este filme por torcer la realidad o centrarse en la pelea entre buenos y malos, que sí termina a puñetazos, porque es como es: sería como criticar la música pop por ser estridente o criticar el porno por ser indecente. El escorpión es lo que es, aunque esté cruzando el río.
Lo importante me parece es ver qué tan bien logrado está el pastiche. Y a mi parecer este pastiche funciona bien como entretención, es liviano sin caer en la acefalia total estilo “Time Cop”, y contiene una metáfora interesante sobre el mundo de hoy. Cosas de estos tiempos: la metáfora no es una advertencia sobre el peligro del poder total o sobre el miedo histérico a la invasión de una ideología foránea, sino sobre los límites del capitalismo. Será que tenemos ejemplos de sobra sobre el asunto.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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