Publicado el

Ayer vi “American Sniper”

Antes de ver este filme supe de la polémica que causó entre los estadounidenses. Me gustan los filmes que hace Clint Eastwood desde Josey Wales (y su “palabra de paz” y “palabra de guerra”) en adelante, y me gusta sobretodo esta “última” etapa (el entrecomillado es por su duración y antigüedad) tras “Los Imperdonables”, donde este director ha alcanzado, a mi juicio, una meseta de alta calidad en su oficio y sus temas. Por lo tanto, cuando gracias al revuelo me enteré de la existencia de este filme supe que a lo menos vería un buen filme.
Aquí se cuenta la historia de Criss Kyle, quien era un hombre humilde de pueblo pequeño, quien no terminaba de encontrar su lugar en el mundo. Tras una decepción se entera de la atrocidad de los ataques del 9-11 estadounidense y crece en él la indignación y el deseo de justicia, lo que lo lleva a enrolarse en el ejército y posteriormente a participar en la invasión a Irak. A pesar de ser el más viejo de los reclutas, destaca por su gran habilidad en el tiro a larga distancia, talento nutrido por su padre y su vida campesina, y luego fuente de gran fama entre sus compañeros soldados.
Básicamente, esa es la puesta en escena. Con posterioridad el héroe tiene que compatibilizar la fundación y crecimiento de su familia con sus labores bélicas, de gran exigencia y fuente de gran estrés, donde juega un rol significativo su némesis: un francotirador iraquí que, según rumores, perteneció a un equipo olímpico de tiro.
La puesta en escena, las actuaciones y el nivel técnico en general son impecables, como es de esperarse. Si tuviésemos que hacer un paralelo entre estos filmes hollywoodenses donde tanto el director como sus actores son estrellas con alguna otra disciplina, sería con deportistas de primer nivel: el equipo futbolístico Barcelona o boxeadores olímpicos. En otras palabras, aquí ya no se cometen errores, están al tope de su destreza.
Otro cuento es la historia que se narra. Este francotirador existió realmente, mató tanta gente que dicho número es un récord mundial y logró una fama semejante a la que se retrata. La historia que cuenta nuestro querido “jinete pálido” se distancia en pocos asuntos de la historia real. Pocos, pero muy relevantes:
– el “american sniper” real se refería a sus víctimas, y a los iraquíes en general, como seres subhumanos. El héroe de ficción respeta a niños y mujeres del pueblo ocupado (hay una escena relevante sobre ésto) y nunca da señales de algo tan problemático como el desconocimiento de la dignidad del enemigo.
– el “american sniper” real tenía un consumo problemático de drogas y alcohol. Dentro del campo de las adicciones, el “consumo problemático” es la etapa donde la sustancia elegida comienza a “desalojar” las distintas áreas de la vida del consumidor: su familia, su trabajo, su lugar en la sociedad. Una vez que este desalojo termina, el consumidor queda a solas con su consumo, desnudo de todo excepto su adicción. El héroe de ficción no muestra trazas de un problema semejante.
– el “american sniper” real gustaba de contar historias extraordinarias sobre sí mismo, como que en la catástrofe del huracán Katrina (con su saldo de caos y anarquía) él habría matado a una treintena de personas, escapando de sus consecuencias legales al ser reconocido por la policía como la celebridad que era. El héroe de ficción muestra señales de gran estrés, pero también de respeto por las normas sociales.
En otras palabras, la película de Eastwood omite todo rasgo que pudiese dificultar la empatía del espectador con el héroe, junto con contar lo que cuenta de forma escueta y sin acentos.
Y de la mano con la ambigüedad de Eastwood viene la polémica. Sectores ligados al conservadurismo estadounidense aclamaron este filme como un justo homenaje a tantos héroes que dieron su vida por preservar los valores del país del norte, tales como la justicia y la libertad, sacrificio olvidado por ciertos sectores. Sectores ligados a la izquierda estadounidense criticaron este filme como un intento de blanqueo del personaje real y, a través de éste, de toda la aventura bélica post 9-11 que impulsó el ex presidente (y ahora pintor) George W. Bush, blanqueo mediante la “estrategia Rambo”: el retrato victorioso y épico de un fracaso. En este sentido es necesario recordar que el saldo de la iniciativa de W. Bush, que es lo que discuten cuando discuten sobre este filme, es hoy trágico: países colapsados que están en manos de fanáticos religiosos (creyentes con una debilidad notoria por las masacres, como todos), la legitimación de la tortura como herramienta de guerra, el sacrificio de cientos de personas atrapadas en el limbo de la base de Guantánamo, la muerte de muchos miles, la aplicación hoy de un espionaje masivo a nivel mundial que deja las tácticas del Insoc de Orwell como tímidas, y la negación por gran parte del mundo del ideal moderno del progreso mediante la ciencia y la técnica. En resumen, querido lector, este filme se cruza con temas políticos, económicos, valóricos y referentes al destino de la humanidad. Este filme cruza dichos temas y los atraviesa justo por su lado más polémico.
Pero, en mi opinión, aquí se da lo más curioso de este filme: a pesar de estar en medio de todo ésto, las aventuras y final trágico de Kyle no dejan de tener la simpleza de la visión de un campesino. La falta de reflexión sobre tanto asunto complejo que el héroe atraviesa se debe precisamente a la falta de reflexión del héroe sobre su propia vida y sus decisiones. Nunca el “american sniper” se pregunta sobre la falta de relación entre el ataque a las torres gemelas y la invasión a Irak, ni tampoco acerca de quienes son estas personas tan raras y que viven tan lejos a quienes dispara, ni tampoco acerca del acto de matar. Como ejemplo un “SPOILER”:
Kyle mata a un niño que pretendía lanzar una bomba. Cuando posteriormente le preguntan acerca de este hecho, si lo afectó, acerca de sus sentimientos sobre ésto, Kyle simplemente niega cualquier consecuencia y sigue adelante, matando, levantando pesas y sufriendo una hipertensión muy peligrosa, acumulando el saldo de la vida que lleva, a punto de reventar.
En otras palabras, creo que este filme no es tanto sobre los hechos complejos que retrata (como creen los polemistas), sino sobre el hombre simple que actuó en ellos. Un hombre que no usa palabras esdrújulas y que deja los temas importantes en manos de “la gente grande”. Un asesino que es realmente hermano de los muertos que deja tirados en grandes números: ambos son víctimas de la misma gente, la que ganó y gana hoy millones con esta guerra, infame como todas.

Anuncios

Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s