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Ayer vi “Spoorloos”

 

Este filme es extraordinario. No es muy buena forma de empezar el párrafo, lo sé, pero es así. Hay varias virtudes que lamentablemente escasean en la cartelera actual, pero que aquí son joyas.

 
 

“Spoorloos” (o “Desaparecida”) cuenta la historia de Rex, quien viaja de vacaciones con su novia Saskia. Tienen una pequeña discusión, del tipo que las parejas tienen siempre (donde se topa el amor por el otro con el límite del terreno propio), y se reconcilian. Paran a comprar un refresco y ella no vuelve más. Desaparece.
 

Es complicado hablar de este filme sin irse de lengua sobre su final y sobre el destino de sus personajes, sobretodo porque gran parte de su impacto está en cómo completa, y completa es una forma muy apropiada de describirlo, los destinos individuales mediante el cierre de la historia. Y también porque este filme se ha hecho famoso por su final. Tenga mucho cuidado al buscar su título en youtube: algun alma triste y oscura publicó sus últimos siete minutos. Por ningún motivo los vea.
Permítame decirle que aquí hay lo que habitualmente conocemos como un bueno y un malo, pero en las antípodas del sinsentido que habitualmente puebla estas definiciones: si el bueno es un hombre consumido, envejecido y gastado, por la obsesión de reencontrar a la mujer perdida (tema no muy diferente a los habituales en el pésimo cine policial que nos crió durante los ochenta y noventa) no tiene la facultad redentora fundamental de aquellos filmes, que es la efectividad. Cuando Mel Gibson o el gran Charles Bronson o Silvester Stallone deciden abandonar todo en su búsqueda de venganza, lo logran de forma completa y espectacular. Cuando, en cambio, Rex decide apostar todo a la búsqueda de su amor perdido (permítame ser vago aquí) fracasa y triunfa a la vez, de una forma espantosa y curiosamente poética.
Donde el malo en otros filmes es una amalgama incoherente de perversidad y falta completa de valores (y, cosa terrible e insultante por donde se la mire, signos de homosexualidad como confirmación definitiva de su maldad, como si fuese posible mezclar peras con manzanas); aquí el “malo” merece y no merece dicho nombre: por un lado ejerce un acto de crueldad enorme plenamente consciente de sus alcances y por otro es casi casi igual a cualquier persona. De cierta forma acá se cumple también la máxima de Star Trek: que un filme es tan bueno como su malo de turno. Este filme es de cierta forma el viaje del “malo” descubriéndose. Y éso es tremendamente interesante: da para pensar sobre la naturaleza del mal. Si el bien y el mal son convenciones sociales que preceden a los individuos y cuyo objetivo es, debería ser, la perservación de la especie, entonces ¿Qué diferencia hay entre una buena persona y una malvada, entre alguien que quiere saber más allá? ¿Cómo puede ver más allá sin cruzar la frontera que le ha sido impuesta?

 

 

Sin embargo los personajes no viven en el aire, existen dentro de una historia. Y la historia aquí se desarrolla desde su principio sorprendente hacia su final abrumador sin hacer trampas. No hay “Deux ex machina” (como cuando Marty McFly salta al vacío desde el casino y justo está el DeLorean volando bajo él para recogerlo): lo que hay es lo que haría una persona común en una situación semejante. Rex busca a su novia desaparecida, pero también tiene una nueva pareja, el secuestrador es padre de familia y cuando le ofrece ayuda al protagonista es muy posible que sea sincero en su intención. Cruel, pero sincero.
 

No puedo ser más específico en lo que le estoy contando. Como le decía, no quiero adelantarle mucho del argumento ni mucho menos contarle el final. Más allá del poderoso final la razón para mi reserva es que el argumento no es muy enrevesado: la dama desaparece, el novio la sigue buscando años después y recibe cartas del secuestrador prometiendo descubrirle el destino de la desaparecida. Hay poco más, muy bien estructurado. Incluso a nivel de lenguaje visual se nota su eficiencia: no hay planos pretenciosos y gargantuescos, como los que deslumbran tanto a los estudiantes de cine (cámaras que vuelan desde ángulos imposibles, giros enormes, grúas inmateriales), sino efectivos. La historia se cuenta sin tropiezos. Ésa es otra razón para decirle que este filme es excelente.
 

Los personajes, el argumento, la economía de recursos. Y el final, aunque no se lo quiera contar.
Una última advertencia. La versión americana de este filme es pésima, aunque la dirige el mismo que dirige ésta. Evite la versión americana como a la peste.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

Una respuesta a “Ayer vi “Spoorloos”

  1. Muy practico! Contundentes motivos. Manten este criterio es un post genial. Tengo que leer ms posts como este.

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