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Ayer vi “El vengador del futuro” (la nueva)

Para qué le voy a mentir: salí tremendamente decepcionado de la sala, doliéndome profundamente la plata que gasté en la entrada. Casi siempre me pasa lo mismo. No siempre, casi siempre: hay joyas por las que pagaría lo que tengo y un poco más. Pero déjeme explicar mejor este caso, para no ser injusto. Creo que hay dos formas de hablar de este filme: como obra única y en relación al original. Partamos por lo primero.

Este filme cuenta la historia de Douglas Quaid, quien es un obrero pobre con una novia demasiado guapa. Se siente intranquilo, tiene pesadillas (en las que es un agente fugitivo, colega de otra mujer guapa) y un día se tienta: se compra una memoria emocionante en Rekall, la agencia de recuerdos falsos. Justo cuando está a punto de recibir el recuerdo implantado llega la policía y Douglas se descubre como experto combatiente y como un desconocido para sí mismo.

Como obra única:
La puesta en escena de este filme es estupenda: los decorados son asombrosos, el diseño de producción es de primera y la fotografía es excelente. Si por algún motivo trágico (una cirugía cerebral basada en un mal diagnóstico) tuviera que ver este filme sin poder seguir su argumento lo pasaría fenomenal. Imagínese una historia ambientada en un “Blade Runner” Tai y un “Minority Report” inglés simultáneamente y ya tendrá el aspecto visual de este “Vengador”. Después de escribir la frase anterior me doy cuenta que los dos filmes que nombré recién están basados en historias de Philip K. Dick ¿Habrá sido ése el único criterio de selección?

Es en la historia donde se me cae el sistema. No es que sea un completo disparate, se “deja ver” como dicen por ahí (como si hubieran filmes que se pusieran de espaldas al espectador), pero peca de simplificación: el obrero del futuro (Quaid) trabaja en una fábrica con métodos del principio del siglo XX (apretando pernos), luego tiene una duda, luego corre y ya se trata únicamente de la eterna carrera entre buenos y malos. Los malos atacan, los buenos huyen, los buenos regresan y los malos pierden en una pelea a puñetazos: eso resume tanto éste como la mayoría de los filmes que he tenido la relativa suerte de ver. Si usted espera sorpresas en la trama (como una duda razonable sobre la existencia del mundo real), una relativa profundidad en los personajes (algo así como porqué hacen lo que hacen, o si alguna vez tienen dudas) o algo excéntrico, no tendrá suerte aquí. Si usted desea ver un filme muy bien producido y lleno de peleas iguales a todas las peleas de los filmes del último tiempo (kung fú aéreo como en “Matrix”), éste es el filme para usted.

Alerta de adolescentes: este filme es de ahora, no de los ochenta. Así que aquí no hay ni gore ni sexo ni desnudos, con la excepción de la legendaria mujer de tres tetas.

Comparada con el original:

El filme de Arnold, mi polígamo favorito, se podía ver de varias formas: como un filme de acción superviolento, como un juego efectivo sobre los límites de lo real, como ciencia ficción razonablemente pensada y como un desfile de shocks. No es éste un comentario sobre el filme del Gobernator, así que le pido me disculpe si paso rápido por aquí. Hay cosas que se asumen como obligatorias en el filme nuevo, siendo este un remake: que la esposa falsa se vuelva una máquina de matar, que el malo sea un empresario, que haya una secuencia de autoagresión, los ascensores, etc. Se repiten, pero sin la imaginación ni la escandalosa falta de límites del original: es algo triste este filme, como si pidiera disculpas.

Los robots humanoides son centrales en la trama del nuevo filme: son un ejército que reemplaza a la policía y al ejército regular, y, más importante aún, reemplaza también al reguero de víctimas del héroe. Donde Arnold masacraba a una multitud de matones enclenques (¿Se acuerda del tiroteo en la escalera mecánica?), Colin Farrell desarma robots idénticos. Después de un rato da lo mismo el combate con los robots, lo que se perdió es la sensación de transgresión. De cierta forma, esta nueva versión es una fantasía con sustrato aún más fascista que el anterior: si antes daba lo mismo exterminar al enemigo, ahora éste ni siquiera tiene identidad.

Lo mismo pasa con los pobres que el protagonista defiende: donde antes había mutantes grotescos ahora hay gente de piel ligeramente oscura con peinados rastafaris ¿Recuerda a Kuato, el líder de la resistencia? Ahora es sólo un tipo, no dos en uno. Tan común que es intrascendente.

Y más grave aún: lo mismo pasa con el centro del filme, la duda sobre lo real. En el original no hay una evidencia definitiva para saber si lo que vemos fue parte de los servicios de Rekall o una aventura real. En este filme no, lo que vemos es lo que hay y punto. La opción más pedestre.

A tal punto llega la “higienización” del nuevo filme que la mujer de tres tetas da aún más tristeza: es mucho más linda que la original, pero es la única mutante del filme. Para qué le voy a mentir, me da pena ¿Qué futuro le espera a la única mujer de tres tetas del futuro?

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

Una respuesta a “Ayer vi “El vengador del futuro” (la nueva)

  1. Entretenida, sí lo es sin embargo esta nueva versión carece de una buena adaptación en cuanto a guión, en técnica es impecable pues gráficamente se aprecia muchísimo. En lo personal no es mucho de mi agrado la cinta la vi por casualidad en HBO Brasil, y como entretenimiento funciona bien pero sólo eso.

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