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Ayer vi “Puss in boots”

Y se deja ver, especialmente como sonido de fondo de alguna otra actividad. Tiene sólo un buen chiste, eso sí: el resto del metraje se parece más a todo lo demás que a un filme específico.

Cuenta la historia del Gato con Botas, quien crece en un orfanato mejicano (por un desplazamiento curioso en lugar de ser un mosquetero es la versión peluda del Zorro) junto al huevo de “Alicia en el país de las maravillas“, Humpty Dumpty. Ambos aprenden a defenderse del acoso y la discriminación de los otros niños, mientras se desarrollan: el gato se vuelve muy valiente y ágil; el huevo se vuelve inteligente, muy dependiente y secretamente resentido. Ambos hacen pequeñas travesuras que escalan hasta el delito juvenil: entonces los amigos se separan con tan mala suerte para el gato que a pesar de ser quien rechazó la vía del crimen es quien recibe la culpa. Se convierte entonces en un forajido.

Querido lector, no me malinterprete: no es que este filme sea malo, es que no es muy bueno realmente. Se mueve entre clichés y muestra un drama repetido (la amargura que destruye) y apela nuevamente a la parodia. Decir “cliché” y decir malo se ha vuelto una sola cosa, pero los clichés tienen su utilidad: permiten la identificación de situaciones y personajes de forma rápida. El truco sería entonces usar este sistema de “señalización dramática” (“malo-del-filme a diez metros”) sin abandonar el buen propósito de desarrollar la historia. Desarrollarla más allá de la señalización, quiero decir.

Este filme no lo hace. Alguien podría argumentar que pretender originalidad en una película infantil es un despropósito, pero ahí está Pixar para probar lo contrario.
No hay mucho más que decir. En cuanto a chistes intertextuales es como Shrek, pero menos ingenioso (y eso que el filme del ogro verde era más entusiasta que imaginativo). El chiste sobre el contraste entre la ternura del gatito y su gusto por la aventura se reitera muchas veces, y ya sabemos lo que dicen sobre los chistes repetidos.

Lo otro es el uso de la parodia. Al igual que “Shrek” y sus innumerables secuelas, este filme parodia a sus sujetos: los reconoce como algo ya conocido y a la vez como poco válido, como algo imposible de tomar en serio. Es por eso que en las parodias aparece tanto el objeto como un comentario sobre el mismo, y el conjunto se ve como una actualización, como una modernización del asunto parodiado. Mi problema con las parodias es que creo que de cierta forma “revientan” el objeto que retratan, lo cierran, lo clausuran.

Como le decía al principio, tiene un chiste bueno y como es bueno lo repite dos veces. Así que si va a ver este filme, querido lector, sepa desde ya que se va a reír dos veces.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

Una respuesta a “Ayer vi “Puss in boots”

  1. yisell ⋅

    jajajajajajaaaa

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