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Ayer vi “Battle in Seattle”

Y es un filme ingenuo. Está bastante bueno (especialmente si le gustan los filmes de acción), pero es ingenuo: parece un filme de reclutamiento. Los hay peores, eso sí, y sobretodo los hay más cínicos: de aquellos que tratan de reclutarte para causas oscuras, egoístas y amorales ¿Un ejemplo? “Black Hawk Dawn”, o “Battle: Los Angeles”, que son folletos para meterse al ejército y admirarlo. Pero “Battle in Seattle” trata de reclutar al espectador a las filas de los “altermundistas”, los que creen que es posible un mundo más justo, sin los excesos egoístas del capitalismo moderno. Es, por lo tanto, un “buen” reclutamiento, uno con buenas intenciones.
La historia comienza mostrando los preparativos tanto de un grupo de activistas ambientalistas (entre quienes que se encuentra Michelle Rodriguez, interpretando a una chica ruda con matices) como del alcalde, todo en miras de la inminente realización de la cumbre de la OMC, la Organización Mundial del Comercio. Este tipo de cumbre es de gran importancia: allí los países miembros deciden el curso de la economía mundial. Vemos también a un expositor tratando de convencer a los asistentes sobre la necesidad de abaratar las medicinas para combatir el Sida en el tercer mundo. Vemos por último a un policía de fuerzas especiales enamorado, cuya esposa está embarazada de cuatro meses.

La cumbre comienza. Los sindicatos de trabajadores marchan con tranquilidad, los policías se preparan y los ambientalistas comienzan a ejecutar un plan cuidadosamente diseñado durante meses. Los ambientalistas cortan el acceso a todo el centro de la ciudad, de forma tal que son cien por ciento inamovibles y pacíficos. Los policías los reprimen, tratando de restablecer el calendario de reuniones. El alcalde trata tanto de evitar la vergüenza internacional de mostrarse inútil como de usar la brutalidad represiva a mansalva. Entonces aparecen los manifestantes anarquistas, destruyendo vitrinas comerciales…

Dejo hasta aquí el relato. Si usted, querido lector, quiere ver un filme sobre el desarrollo de una protesta ciudadana, le recomiendo éste. Pero si usted espera un retrato realista sobre personas, sus acciones y sus consecuencias, tendrá que mirar a otra parte. Por ejemplo, podría ver “Bloody Sunday”, el estupendo filme de Paul Greengrass sobre la masacre del ejercito inglés contra manifestantes irlandeses, en 1972 ¿Recuerda la canción de U2? Es sobre el mismo hecho infame.

Hay más de un paralelo entre la excelente “Bloody Sunday” y “Battle in Seattle”. Estéticamente, ambos apelan al realismo con distinto éxito: el primero usa tanto cámaras comprometidas en la acción (muestran lo que podría mostrar un corresponsal de prensa con nervios de acero) como un look oscuro y saturado; el segundo usa cámaras en mano y frecuentes reencuadres, tal como lo hacen en las series policiales cuando tratan de ser realistas. No me gustan los reencuadres: los considero la evidencia que separa lo efectivo de lo efectista.

Otro paralelo “negativo” está en el casting: si “Bloody Sunday” usó un equipo de actores desconocidos para mantener la ilusión de estar frente a personas reales, “Battle in Seattle” tiene una galería de estrellas. Ya mencioné a Michelle Rodriguez (siempre me es agradable verla), está también Woody Harrelson como el policía, André Bejamin como manifestante (¿Recuerda la banda Outkast? Tuvo un single de lo más pegajoso hace años), Charlize Theron como la esposa del policía, Isaach de Bankolé como un diplomático africano (¿Recuerda el vendedor de helados en “Ghost Dog“), Ray Liotta como el alcalde, Channing Tatum (el amigo de Shia LaBeouf en la excelente “Guía para reconocer tus santos“), y varios ilustres que me salto para no aburrirlo ¿Qué pasa cuando hay un reparto de estrellas? Por un lado, ya que tenemos una “historia en común” con estos actores, ya que los hemos visto antes, y gana el filme con la simpatía que ellos nos producen. Por otra parte, pierde el filme en su pretensión de realismo ¿Quien puede creerse que Charlize Theron sea la esposa de un simple policía?

Un tercer paralelo “negativo” es el propósito de estos filmes. “Bloody Sunday” comienza con tensión y termina con tragedia, queda uno preguntándose ¿Cómo es posible que algo tan espantoso ocurra? Y es eso precisamente lo que muestra. “Battle in Seattle” comienza con tensión y entusiasmo, sigue trágicamente y termina como aquel afiche soviético: “Gloria al soldado vencedor“. Si bien critica con dureza a los enemigos de los manifestantes (políticos varios y capitalistas avaros), repite la misma estrategia: patriotismo irreflexivo, locura de masas y lógica binaria. Los buenos contra los malos. Lo diferente es que redefine la patria a algo muy 2.0.

Forma visual efectista, casting poco apropiado e historia maniquea. Sin embargo, son muy pocos los filmes que se hacen desde esta vereda política, así que no está tan mal, a pesar de todo.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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