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Ayer vi “The ghost writer”

Hay una broma muy buena en “iwatchstuff” con respecto a este póster. Y también es una maravilla el filme, de principio a fin. La fotografía es estupenda, las actuaciones son estupendas, la historia está muy bien. Es un filme excelente. Es la historia de “el fantasma”, quien recibe una oferta para reescribir la biografía de Adam Lang, un ex-primer ministro inglés basado extensivamente en Tony Blair. La oferta es muy tentadora: enormes cantidades de dinero, trabajar dentro del círculo más íntimo del poder, y sobretodo trabajar como lo hacen los poderosos. El primer ministro está de visita en Estados Unidos (junto a su familia, el escritor, su equipo de seguridad y su equipo de apoyo), cuando estalla el escándalo de la tortura como estrategia occidental en la llamada “guerra contra el terrorismo”. El libro está completo pero es aburrido, y el trabajo del escritor es crear empatía. Cosa difícil, más cuando descubre que el fantasma original fue asesinado, y que el libro que tiene en sus manos es de alguna forma extremadamente peligroso.
Es, por lo tanto, otro “Fausto”.

Creo que este filme es una obra maestra. Así de simple: me rendí cuando lo vi. Para empezar, la fotografía perfecta: bellísima, geométrica y desoladora hasta decir basta. Prueba de ésto es la tremenda exhibición de destreza necesaria para convertir un mar picado y una boya en algo conmovedor. Aquí entra en juego tanto la experiencia como la sensibilidad y sobretodo el conocimiento: hay en la construcción de planos de “the ghost writer” un uso extensivo de la proporción aúrea.

Sobre la labor de los actores estoy sorprendido: cada uno cuenta con una larga carrera, y bastante dispar me atrevería a decir. Pero aquí están perfectos. Sutiles y amenazantes a tal punto que si el espectador se distrae puede perder una pieza clave de la historia, contenida en un gesto.

Como puede ver el lector, sólo tengo elogios para este filme. Una cosa que me llama la atención es la proporción de relaciones que se puede extraer desde este filme, y que podríamos suponer como representativa de la opinión del director: el artista como una discreta pero orgullosa, los gobernantes como títeres ególatras, los gobernados como plebe ignorante o devotos cruzados, la CIA como el diablo en persona. En “Frantic” no es la CIA, pero es inteligencia de todas formas.

De modo similar a “Frantic”, Polanski muestra un mundo atravesado por relaciones invisibles y siniestras que es mejor ignorar. Parece decirnos que no podemos ganar, no importa qué tan importante hayamos sido o qué tan inteligentes.

Como señalé antes, es la historia de Fausto haciendo un pacto con el diablo: vende su alma por conocimiento. Este tipo de historia puede tener sólo dos finales, que en realidad son el mismo: o muere Fausto por la osadía de traspasar el límite, o se salva, pero totalmente arrepentido. En ambos casos la frontera queda establecida y la lección clara: con la CIA no se juega.

Roberto Suarez Perez

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Acerca de Roberto Suarez

Vivo en La Habana actualmente

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